lunes, 14 de mayo de 2012

Las palabras y el humor





El humor es algo sumamente complejo y difícil de definir. Está unido a la creatividad, al doble sentido, a la curiosidad, a la ironía, al impacto, a la salida que no se espera. En muchos autores hay humor fino, calificación que logran por su capacidad para crear mensajes de trascendencia social marcados por el ingenio, que muchas veces no logra captarse de manera directa: hay que descifrarlo.
Del término humor derivan palabras como humorismo, humorista, humorístico, de gran relevancia para el mundo creativo de los medios de comunicación, dentro de los cuales destacan personajes muy famosos por sus cualidades para hacer el humor un recurso manejado desde diversas perspectivas: el chiste ilustrado, la comiquita, la canción, el programa picante, el diálogo humorístico.
Pero el humor también está unido a la vida de todos. Una de las características del ser venezolano es su sentido de humor, aun en situaciones difíciles: éste se expresa, frecuentemente, en expresiones metafóricas del habla cotidiana: Él es un comeflor; Ahí viene chichón de piso; Hola, Tarzán de bonsái; Quihubo pitillo; Ahí viene Tarzán de grama; Si cocinas como caminas…; Ella es una tiernita…Estas situaciones culminan, generalmente, en la chanza, la broma, la camaradería, la risa, la diversión, palabras éstas unidas al buen humor, y son contrarias al mal humor.
El humor se expresa, esencialmente, a través del chiste porque obliga a la interpretación, al análisis, a la indiferencia y culmina con la carcajada.

-       Papi, te voy a recordar algo. ¿Recuerdas que tú me dijiste que me ibas a regalar una bicicleta cuando pasara de grado?
-       Claro, hijo; claro que me acuerdo.
-       Bueno, papi; te ahorraste la bicicleta.

En la calle un vendedor grita:
-       Empanada lai, empanada lai.
Una persona que pasa, sorprendida, se acerca y le pregunta:
-       ¿Empanada light? ¿Qué es eso? ¿Hay empanadas light?
El vendedor responde:
-       Lai de queso, lai de carne, lai de pollo, lai de caraota.

lunes, 7 de mayo de 2012

El valor de las palabras





El valor de la palabra está unido al nacimiento de los pueblos, a los mitos indígena, a la creación del mundo, a los ritos sagrados y ancestrales en los que la palabra no puede ser modificada. Pero su trascendencia no termina aquí. Como herramienta, ella asegura nuestra interacción con los seres que nos rodean. Es evidencia de nuestro humor, de nuestras costumbres, de nuestras tradiciones, de nuestros valores, de nuestra capacidad creativa. Es la mejor arma para defender nuestro punto de vista frente a posiciones contrarias y herramienta fundamental para convencer a los demás.

Es también símbolo de la fe, del amor y de la paz. Es tan importante que hay expresiones que manifiestan ese valor: mi palabra es sagrada. La palabra misma es símbolo del compromiso adquirido: palabra de honor, te doy mi palabra y expresión de la valoración del otro: esa es una mujer (o un hombre) de palabra… También hay expresiones populares, usadas muy ocasionalmente, en las que el término palabra combinado con otros vocablos forman significados de gran relevancia social y cultural: su palabra vaya adelante; a palabras necias, oídos sordos; a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Algo para recordar

Frente al excesivo uso de palabras procedentes de otras lenguas es aconsejable estimular la lectura de las grandes obras escritas en nuestro idioma y promover el aspecto cultural con nuestras propias costumbres y tradiciones. Esto es lo que nos identifica frente al mundo. Todos, sin diferencias, tenemos una responsabilidad: reforzar nuestra identidad sociocultural a través del reconocimiento que merece la forma de expresión del venezolano.